Las astillas elaboradas de madera recién talada tienen un alto contenido de humedad por lo que son más pesadas que las astillas secas, con variaciones de humedad que pueden alcanzar un 100%. Dado que las plantas procesadoras desean minimizar los costos de transporte (en toneladas), existe un incentivo para la compra de astillas preferentemente secas lo que no es ventajoso para el proceso productivo. Por otra parte, las astillas húmedas generan una incertidumbre en la cantidad de materia prima recibida en planta. Debido a estos incentivos cruzados, se generan conflictos difíciles de resolver entre los propietarios de los bosques, empresas de servicios y las plantas. Adicionalmente, conciliar el peso cosechado con el volumen de la madera en pie se vuelve una tarea imprecisa y laboriosa.
En el caso de la medición manual de volumen, esta es subjetiva e imprecisa dada la dificultad de medir la irregularidad de la superficie. Una sobreestimación del volumen lleva a un incremento en los costos de materia prima. Además, es una tarea lenta, insegura y de altos costos operativos. |